Destacada

Budismo tibetano: cómo cuidarnos a nosotr@s mism@s.

Video cortito de faceBuda que dedico con amor 💜 a todas esas personas ignorantes que creen que la depresión y otras dolencias psicofísicas (sí, tienen un componente BIOLÓGICO) no existen y no son más que formas de “hacerse el/la viv@” o “no querer laburar”.

Prestar especial atención desde el minuto 1:55 hasta el 2:53. No es mucho, cierto?

Ojalá nunca les pase! 💜

Namasté. 🕉️🙏🏼

¿Estrella o estrellad@?

Hay un viejo refrán que dice: “Algunos nacen con estrella y otros nacen estrellados.”

Me pregunto cuánto hay de cierto en esto o es sólo una forma de conformarse si no naciste con estrella. Y me lo pregunto porque claramente yo pertenezco al grupo de estrellad@s y, reflexionando un poco hoy, pienso en cuántas de las cosas que me han tocado vivir son producto del destino y cuántas me las busqué solita.

Es verdad que no arranqué bien. Parto complicado. Casi morimos por una infección de la sala de parto mi mamá y yo. Mi padre no apareció porque “no le gustaban los hospitales”, así que fue mi abuelo materno quien se hizo cargo de todo.

Abuso sexual a los 3-4 años que recién superé, o eso quiero creer, después de los 20. Sí, tuve una infancia de mierda. Como tant@s otr@s niñ@s provenientes de familias disfuncionales. No salí psicópata ni sociópata al menos.

Sí creo cierto que un abuso justo a la edad en que se forma la personalidad te marca para siempre y podrás mejorar algunas cosas pero no todas, aunque lo intentes. Igualmente la pregunta sería: ¿la culpa de todo la tienen los padres? ¿No llega un momento en tu vida en que tenés que hacerte cargo de TU responsabilidad en las cosas que te pasan?

En mi modesta opinión, el “nacer estrellad@” es sinónimo de “la culpa es de mis padres” o al menos son parientes cercanos. Sí hay cosas que escapan a nuestra voluntad, como mi triste récord de amig@s fallecid@s (no conozco a nadie más que se “le” hayan muerto tant@s pares) incluyendo a mi mejor amigo. Parafraseando a una terapeuta amiga, a mí me sigue la muerte. Debería mudarme a México que encaran ese tema de otra forma.

Ahora, el elegir mal tus parejas, tu trabajo, la carrera universitaria, etc. ¿tiene que ver con nacer estrellad@ o simplemente son malas decisiones que tomaste y de las cuales no querés hacerte cargo?

PAREJAS:

Siempre me gustaron complicad@s. Las personas normales me aburren. Responsabilidad (o debilidad): mía. Es una lista larga. No vale la pena extenderse en el tema.

TRABAJO Y ESTUDIO:

Cuando terminé el bachillerato mi intención era inscribirme en la Licenciatura de Antropología (había leído Lucy y así descubrí mi vocación), recibirme e irme del país porque acá en ese momento no existía la opción Licenciatura en Antropología Biológica. ¿Y mi sueño? Ay, mi sueño… estar en el medio del desierto buscando a nuestros antepasados.

Mi sueño nunca se cumplió. Mis padres me obligaron a dar concurso para entrar en una empresa (en esa época la modalidad de concurso era muy común y no existían empresas especializadas en selección de personal) Sí, leíste bien, me obligaron. Yo ya había iniciado las materias de facultad y quería dedicarme de lleno a eso. Eran sólo 4 años. Mi oposición no sirvió de nada: a él le convenía porque bajaba lo que tenía que pagar de manutención y a ella nunca le alcanzaba la plata (en gran parte porque nunca supo administrarse, hasta el día de hoy)

Salvé el concurso. No me animé a pedir el turno matutino (eran otras épocas) y tuve que abandonar las materias que estaba cursando. Terminé abandonando. Mientras no viviera sola tenía que aportar a la casa y estudiar no ingresa dinero.

El trabajo era bien pago y nada especialmente complicado en los primeros años. Después ya no era un lugar donde quisiera estar pero no había otros trabajos que pagaran igual. Ajo y agua: a joderse y aguantarse. Responsabilidad: de ellos. No les importó mi vocación ni mi sueño, sólo la maldita plata.

Familia:

Siempre fui considerada la oveja negra de la familia por mi rebeldía innata y el decir las cosas de frente (eso sí, sin sutileza) mientras otr@s eran más viv@s y hacían sus “maldades” tras una cara de inocencia (y de paso, si me podían echar la culpa de alguna maldad, mejor aún) En cierto punto, no sé bien cuál, adopté el personaje como una armadura contra los ataques del exterior y ahí se quedó. Así que soy una rebelde a veces con y a veces sin, causa. Responsabilidad: compartida. Mi familia es disfuncional y eso no va a cambiar. No somos unidos pero tampoco movemos un dedo para que eso cambie. Dejamos que fluya, lástima que fluye en arroyos diferentes.

Amistad:

Con el correr de los años la cantidad de amig@s que tengo ha ido disminuyendo paulatinamente al principio y en fuga masiva en los últimos años. Algun@s se fueron sol@s, otr@s les di un empujoncito y el resto por la vía natural de tomar caminos distintos y distanciarse aunque el cariño persiste. Responsabilidad: compartida.

De l@s que se fueron sol@s sólo puedo hipotetizar al respecto, habría que preguntarle a ell@s. Una razón que se me ocurre es que se cansaron de mi depresión, aparentemente eterna a esta altura, y huyeron despavorid@s. Yo no soy así, pero no l@s juzgo. Cada un@ hace lo que puede y siente.

A l@s que les di un empujoncito los subdivido en 2: a) l@s que más bien recibieron una soberana patada en el culo. Demostraron ser personas que no merecían mi amistad (ni la de nadie más), sólo estaban por interés, eran envidiosas (nunca supe de qué) y l@s que más dolieron: l@s que se borraron cuando más l@s necesitaba; b) este sub grupo es muy particular; l@s borré yo cuando más l@s necesitaba. Me fui alejando, (en)cerrándome y construyendo un muro casi impenetrable a mi alrededor. Es verdad, la pandemia no colaboró pero no colaboró en forma presencial, las redes sociales no dejaron de funcionar. Bueno, salvo mi Whatsapp que recibe publicidad básicamente y en la última semana sólo una amiga me escribió. Me causa gracia porque algun@s me dicen “si necesitás algo, yo estoy”. Si realmente estás, escribime vos para preguntar cómo estoy, yo no voy a escribir, en parte porque como buena depresiva no tengo fuerzas ni ganas y en parte porque no me gusta joder a nadie. No quiero seguir echando gente. Basta.

Entonces ¿nací estrellada o muchas veces me lo busco? Si alguien tiene la respuesta, será más que bienvenida.

Empatía

Aunque considero a este país bastante hipócrita (“no somos racistas” es un claro ejemplo) sí recuerdo a nivel individual que la mayoría tenía la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. De hecho, esa fue la definición que aprendí, antes que alguna más formal.

Y no hay ejemplo mejor de la progresiva extinción de la empatía que las enfermedades psicológicas o psico-físicas. Eso siempre me llama la atención, no sólo por padecer depresión sino porque sí pueden empatizar con alguien que padece problemas del corazón, cáncer, hipertensión, cualquiera pero que ellos no la tienen.

Entonces, ¿cómo podés ponerte en el lugar del otro y apoyarlo si nunca tuviste esa enfermedad y no podés ponerte en mi lugar? Ah, cierto, la depresión no existe. Es un invento, “estoy de viva”, no quiero trabajar. No estoy triste, no me siento vacía, y ni hablar de que no encuentro razones para vivir ni pienso en el suicidio. Como dije: son inventos. Y así, poco a poco, te aíslas vos y te aíslan ellos y terminás de la peor manera para un depresivo: SOLO.

Yo siempre fui muy empática, diría que demasiado para mi salud mental, y me sucedió que en una conversación yo estaba siendo empática como de costumbre y a la vez percibía la completa falta de empatía de mi contraparte. Y fue como si me cayera la ficha… la extinción de la empatía está más próxima de lo que pensamos si hasta personas que te quieren no la pueden sentir. Y ni hablar de los adolescentes de ahora que creo que ni la palabra conocen. Algo hicimos muy mal como padres para que saliera esta generación tan egoísta que sólo mira su ombligo y no, no es como cuando nosotros éramos adolescentes… su ombligo tiene el tamaño de la luna.

Como no puedo dejar de relacionar la empatía con la depresión, estuve buscando imágenes en internet y me topé con un medio digital que hace un artículo sobre un libro colombiano: “La depresión (no) existe” y comparte todo el capítulo 5. Si sos capaz de hacer autocrítica y aceptar que te equivocaste cuando le dijiste a algún/a depresivo que eso no es una enfermedad, te comparto el link: https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/por-que-esta-mal-decir-que-la-depresion-no-existe-article/

Aunque parece al principio una forma amigable de convencer a los demás de un hecho innegable y reconocido por la OMS, brinda unos datos que espantan. Y más si te fijás en qué franja estás vos con tu historial y, como no podía ser de otra manera siendo yo, estoy en el 6%. Y yo que pensé siempre que moriría de cáncer como la mayoría de mi familia. Eso caducó hará unos 4 años y no veo mucha chance de que vuelva al primer lugar. Lean, infórmense, aprendan y recién ahí, opinen. Opinión no es sinónimo de juicio, por si se te olvidaba.

¡Ayuda!

Una respuesta en tiempos de violencia

Venerable Damcho

“En esta conferencia pública Venerable Damcho nos comparte cómo podemos usar las herramientas que nos brindan la compasión y el amor para conectarnos y afrontar juntos y de manera asertiva los momentos de crisis que vivimos.”

Licencia Atribución de Creative Commons (reutilización permitida)

faceBuda en YouTube

Historias de un gato (XVII)

El desapego explicado sencillamente.

El blog de 道

Estábamos con los regalos y las postales, esas cosas de Diciembre. Me hizo una pregunta.

  • ¿Cómo debo entender que si todo es mente, aún así, debo cuidar y compadecerme de los seres sintientes? ¿Y al revés, cómo podría apegarme a algo, si todo es mi propia mente?
  • Dime, si recibes una carta, esa carta es de papel normalmente, ¿no?
  • Sí, suele ser papel.
  • Si la carta te la escribe un amigo, dime, ¿crees que la carta es tu amigo?
  • No, claro que no.
  • Dime, si en la carta tu amigo te pide ayuda, ¿irás y le ayudarás?
  • Sí, claro.
  • Dime, si la carta en cambio, te la escribe tu amada, ¿es también papel?
  • Hombre, pues sí. ¿No?
  • Dado que la ha enviado tu enamorada ¿Te enamorarás de la carta?
  • No, ¿por qué iba a hacer eso?
  • Todo eso ocurre o no ocurre, simplemente porque sabes que la carta es papel…

Ver la entrada original 62 palabras más

Cómo terminar un viernes que arrancó pésimo de manera excelente

Me pongo a ver cómo se quema y aromatiza mi cuarto un sahumero (no está mal escrito, es distinto a un sahumerio) y veo encenderse el celular por una llamada de WhatsApp (al cual tengo silenciado) Miro y es la Romi. Obvio que atiendo, NUNCA me había llamado Romi. Y jamás pesco una llamada de WhatsApp así. CaUsAlidades.

Amerita un paréntesis/prólogo esto.

De hecho con Romi nos hicimos re amigas viéndonos sólo UNA vez en el 2º Festival de Yoga y Música de Meditación hace 2 años en el Jardín Botánico (la foto de Ganesh la saqué ahí) Nos encontramos re perdidas en la puerta (la amiga que iba conmigo me plantó: ¡gracias Ash, me hiciste un gran favor!) y las dos íbamos a la misma charla sobre la ley de atracción. Así que nos las ingeniamos para llegar y la compartimos (un fiasco total, sabía más yo que la mina que daba la charla)

Me quedé pensando si no nos juntamos otra vez después, pero capaz estoy confundiendo con Katerin, la otra joya que me regaló la vida cuando las baratijas desaparecieron.

Después estuvimos dando vueltas, viendo lo que vendían, fuimos a una meditación a la que ella quería asistir (otro fiasco) charlando en los intervalos en que caminábamos. Como si nos conociéramos de toda la vida. En esa meditación había un círculo de rocas rodeando un fuego y, por si no lo saben, soy cleptómana de piedras. No puedo ver una sin querer traérmela a casa. Corrijo: sin traérmela a casa. Tengo de todo tipo, tamaño y color. Así que fui y pedí que me regalaran una. ¡¡¡¡Y lo hicieron!!!! No la tuve que robar, je je.

Seguimos paseando hasta que nos encontramos el puesto de sahumeros de Mei y fui totalmente atrapada/cautivada por el aroma (si quieren probar esa experiencia, les paso el contacto) y, para variar, me puse a charlar y charlar y charlar y también compré, obvio.

Al ratito Romi (agendada “Romi Jardín Botánico” porque nunca pregunté su apellido) me dice “querida” (ya le estoy sacando esa pésima costumbre) yo me voy que trabajo hoy. Intercambiamos números (todo un logro en ella porque no se lleva con la tecnología, ja ja, perdón Romi por el escrache) y se fue. Yo me quedé un rato más con las chicas de los sahumeros y después me fui a escuchar la música para meditar que fue maravillosa y pude filmar algo de recuerdo.

Y después, increíblemente, mantuvimos regularmente el contacto. Pasamos momentos complicados en nuestras vidas pero el contacto se mantuvo intacto. Y el apoyo mutuo. Fue como amistad a primera vista. Igual que con Katerin (algún día tal vez cuente cómo nos conocimos que es muy gracioso y la bella persona que es también)

Cierro paréntesis/prólogo.

¿Para qué me llama Romi un viernes lluvioso a las 10 de la noche? Para preguntarme si tengo no sé cuál canal español porque iba a empezar la película “De chica en chica” y se la habían súper recomendado y pensó en avisarme. Me hizo reír (ya con eso se ganó un premio) y le pregunté si ésta era la semana que nos tocaba ser lesbianas (ahí se rio ella), porque yo soy bisexual pero de ella no tenía idea (ni tengo) y vengo hace 3 días escuchando a la italiana Ariete que es la girl in red versión tana prácticamente en loop. O sea, estoy en una semana donde la balanza se inclina hacia mi gusto por las mujeres.

Al parecer hay una serie también o algo así, ella no lo sabía con certeza porque vive en una realidad paralela (la amo por eso) y yo en un tupper farmacológico, o sea, ambas re por fuera de todo pero no sé cómo se enteró que l@s españoles habían insistido mucho con esa peli y como se la habían venido recomendando y tiene el canal, obviamente no iba a desperdiciar la oportunidad.

¿Que por qué se le ocurrió avisarme justo a mí? No tenemos idea. De colgada que es, we suppose. Ahora la está mirando mientras yo escribo esto y mañana me da su crítica cinéfila a ver si vale la pena verla. Ya me adelantó que la actriz es conocida y bonita. Veremos si la caUsAlidad vuelve a favorecerla y yo justo tengo frente a mis ojos el celular cuando me llame por WhatsApp. O terminaré devolviendo la llamada. Chi lo sa! ¡¡¡Lo que sí es seguro, es que esa loquilla me alegró el viernes!!!

MORALEJA: vas a tener muchas baratijas a lo largo de tu vida pero muy poquitas joyas. ¡¡¡Cuidalas!!!

“En legítima defensa”

Artículo escrito por la periodista y escritora Nuria Corona Sopeña y publicado en el medio de prensa español Público (https://www.publico.es/) el 16/05/2021.

Manifestación del 8M de 2018 en Madrid. EFE

Desde el principio de los tiempos, el territorio en el que escribimos nuestra vida, ha sido usurpado y borrado por los hombres. Con total impunidad, a plena luz del día, con el silencio cómplice e incluso los aplausos desbordados, la sociedad ha permitido que nuestros cuerpos sean puros objetos de consumo masculino a la carta.

Como si fueran una parte aparte de nosotras, los usan y disfrutan sin más. “El cuerpo de las mujeres ha sido la mayor parte de la historia, espacio de dominación, violencia y enajenación”, dice la gran Marcela Lagarde.

No les hace falta ningún documento, salvo el del pacto patriarcal aprendido de generación en generación, para expropiarnos de él sin más.

Somos de su propiedad, en singular o en plural, porque nos han definido y construido según sus necesidades. Y por ser hechas según su molde, acabamos siendo la otredad.

La otredad es ser consumida como puta, es ser usada como vientre de alquiler, es ser vilipendiada en el porno, es ser maltratada por tu pareja, violada en tu casa, abusada como niña… Suma y sigue.

La invisibilidad de no ser nadie se hereda con la excusa de la tradición o cultura. En su nombre se manipula y de igual forma que se dice que los toros no son tortura sino cultura, con la prueba del pañuelo, con el velo y con tantas otras aberraciones, pasa igual.

La mal llamada cultura nos dice que venimos de la costilla de Adán, en lugar de las caderas exultantes de Eva que nos dan la vida, y por eso hacer la prueba del algodón y de ultrajarnos en nuestro sexo de hembra para comprobar que somos decentes, nos ha de dejar tan tranquilas.

Que sepan quienes se esconden y amparan en las (in)culturas machistas que como decía también Lagarde, “para el feminismo, los cuerpos de las mujeres son territorios de experiencia creativa y de emancipación”. Por eso luchamos. Para que la liberación se abra paso de una vez por todas frente a la opresión y nos liberemos todas de las cadenas.

No hace falta ser musulmana para sororizar con todas las mujeres aniquiladas por la cárcel a la que se las envuelve con el velo. Tampoco es necesario ser gitana para denunciar una práctica misógina que reduce la vida de una muchacha a la honra y la decencia. A ellos nunca se les pide explicación, pañuelo o llevar velo alguno. Ellos son libres para todo. Su libertad la pagamos nosotras con la condena del pisoteo constante a nuestros derechos humanos.

Pues bien, como brillantemente ha expresado Sonia Mauriz: “el feminismo no respeta culturas, respeta mujeres”. Y ahí estaremos siempre. Señalando la infamia, aunque por ello nos expongan y nos amenacen con violarnos o matarnos o con ir a por nuestra familia. Lo hacemos porque las feministas vivimos cada día en legítima defensa. Cogidas de la mano, nos salvaguardamos y protegemos con la palabra que siempre se nos ha negado. Somos el amparo de todas.

Sobre todo, de las que no pueden soltarse de las cadenas. Porque lo que nos pasa a una, nos pasa a todas.  No hay mayor legitimidad que defender nuestra libertad con la voz y la palabra de quienes no la tienen.

Crea tu sitio web con WordPress.com
Empieza ahora