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Por qué estoy acá?

Es una muy buena pregunta. Sigo a una feminista radical, como yo, en este sitio y quise compartir sus publicaciones y no me permitía al no tener mi propio sitio.

Mis intereses son variados, por lo que puedo llegar a publicar desde chistes a denuncias de femicidios, por poner un ejemplo medio extremista.

Les dije que detesto escribir bios? La más larga que he hecho es la de Twitter y, por suerte, son pocos caracteres.

Y así, éste es mi “primer borrador de mierda”, ja ja ja

“Another”

Después de tanto oír a #hija sobre anime (gore) decidí ver de qué se trataba. Ya había visto “Blood of Zeus” pero no me pareció diferente a ninguna animación que hubiera visto antes.

Así que me puse a investigar y me descargué “Death Note”, que me tiene absolutamente atrapada pero es larga, lo que hizo feliz a #hija porque es una de sus favoritas. Le pedí recomendaciones donde hubiera mucha sangre pero sin extraterrestres (a esos ya los veo en series o películas con personas) y me recomendó “Another”.

Se olvidó del detalle de avisarme que era de terror (porque a ella nada le da miedo) y yo me cagué hasta las patas, ja ja ja ja. Pero es corta, está bien contada y tiene esos ojos gigantes que dibujan los japoneses y que no veía desde “Candy, Candy” (sep, así de anciana soy)

Y aquí estoy, recomendando animes (quién lo hubiera pensado? Nadie), súper enganchada; ya tengo para ver “Dorohedoro” cuando termine “Death Note”. Eso sí, si les pica la curiosidad y quieren ver de qué se trata, por Dior les pido: No vean anime en español!!!!! Es un insulto, además de que su idioma pesa en la historia. Nadie va a morir por tener que leer subtítulos.

“Dorohedoro” lo descargué de “ninjinanime.com” donde hay un montón de material gratis para descargar. Hasta me registré en la página, ja ja ja, con el nombre de un personaje de “Another”. Por eso el título de esto.

¿Micro machismo o falsa superioridad?

Desde hace un tiempo, y cada vez con más frecuencia, he notado que algunos compañeros de trabajo (sí, con “o” porque todos son hombres) han tenido actitudes conmigo que no las tienen con l@s otr@s compañer@s del grupo laboral.

Al principio, directamente me ignoraban cuando solicitaba algo para mi tarea que sólo ellos me podían proporcionar, con el consiguiente retraso en mi entrega de tareas cumplidas, obviamente. “Llamé al orden” a algunos y eso se acabó (con ellos)

Después se puso aún peor. Varios empezaron a decirme que no molestara porque “tenían mucho trabajo importante para hacer”.

Ok. ¿Y mi trabajo? ¿No es importante? Parece que no. ¿Y no tengo mucho trabajo? ¿No he estado sobrecargada nunca? Nuevamente la respuesta parece ser no. Entonces, ¿para qué estoy ahí si hago una tarea “insignificante” y encima ni siquiera trabajo mucho que digamos (si no es que directamente me rasco los ovarios todo el día, vaya a saber qué pasa por esas cabecitas)?

Trabajo en un área técnica sin título técnico pero mi tarea no es técnica y es complementaria de la de ellos. La haga yo u otra persona, no se valida su tarea sin la mía. ¿Es una tarea importante o no? Lo es. ¿Conlleva una gran responsabilidad? Sin ninguna duda. ¿Cualquier persona está capacitada para realizarla? La respuesta es un rotundo NO. No cualquiera puede hacerla, sí hay varias personas que pueden, pero no es algo mecánico para lo que no se necesite mucho entrenamiento ni conocimientos específicos.

Y ahí empecé a cuestionarme si el problema conmigo es que soy mujer (reitero: sólo me pasó con algunos compañeros hombres, ni todos ni mujeres), por lo tanto inferior en el sistema patriarcal en el que vivimos, o es porque no tengo un título técnico, el cual no es necesario para el trabajo que realizo. Por cierto, hago muy pero muy bien mi trabajo, por eso fui elegida para hacerlo. La mayoría de los que lo saben, son los que no me discriminan.

¿Acaso dentro del techo de cristal existen muchos mini techos? ¿No se valora el esfuerzo, la dedicación y el éxito de una mujer en su trabajo sólo por el mero hecho de ser mujer? Me refiero a mini techos de cristal porque ya todas sabemos de la existencia del techo de cristal, ahora… cuando no te desempeñás en un cargo jerárquico relevante, ¿también hay techo? ¿Existen mini techos en todos los niveles de cualquier organización laboral?

¿O acaso el problema es que no tengo el papelito enmarcado colgado en mi pared? Ojo, no crean que no valoro los títulos universitarios (cursé tres licenciaturas aunque por cosas de la vida no terminé ninguna y aprendí un montón igual) pero también conozco muchas personas muy capacitadas que son autodidactas (y personas con título que son un desastre)

Estamos en el S XXI; en varios países de Europa se revalidan los títulos, es decir, caducan como forma de garantizar que el profesional esté al tanto de las innovaciones. Y las competencias se certifican, con lo cual si probás que sos buen@ en determinada/s tarea/s obtenés una certificación que, tanto para conseguir empleo como un ascenso, vale prácticamente lo mismo que un título. En mi país estamos muy lejos de certificar competencias todavía, pero pueden averiguar qué es lo que sucede en España al respecto y se asombrarán.

A mí el papelito no me importa, sea título o certificación de competencias, me importa hacer bien mi trabajo y que quienes trabajan conmigo también lo hagan porque nos beneficiamos todos. Y parte de eso es ayudarse. Y otra parte, no menos importante, es darte cuenta de que tu trabajo vale lo mismo o es tan importante como el del resto. Entonces, esa discriminación no corresponde; primero porque ninguna discriminación es buena, se sabe, pero, además, es mal compañerismo dejar tirada a una compañera ya sea porque es mujer o porque considerás que su trabajo ni es importante ni es demasiado.

Además, de repente se me prendió la lamparita y recordé que hay otro compañero desempeñando la misma tarea que yo que tampoco es técnico y no he notado que le hagan lo mismo, todo lo contrario. Él pide y enseguida obtiene lo que pidió. Desconozco si tiene título en alguna otra disciplina, nunca hablamos de eso.

Aunque trato de ser fuerte, (“soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie“), llegó un momento en que realmente me afectó. Me angustiaba mucho ese menosprecio hacia mí y mi trabajo, en especial porque suele venir de compañeros a los que aprecio y conozco hace tiempo.

Hasta que llegó la gota que rebasó el vaso. Me lo dijeron por teléfono (lo bueno fue que pude retrucar) y me dije “¡Hasta acá!”. Así que envié un mensaje a todos (los que tienen ese comportamiento y los que no) advirtiendo que no lo iba a tolerar más y que el próximo que me lo dijera sería enviado a la m@#r%a aunque tuviera repercusiones negativas para mí por parte del área de Personal.

Mi trabajo se respeta. A mí se me respeta. Como hago yo con el resto.

No espero respuesta. Al que le quepa el sayo, que se le ponga. Al que es inocente, que ignore el mensaje y listo.

La duda latente es si la razón de esto es machista o sentimiento de superioridad laboral. Dudo que ellos mismos tengan la respuesta a eso, pero si tuviera que votar elegiría el machismo simplemente porque no le ocurre lo mismo al otro compañero no técnico, nada más.

Motivación para empezar el día (budismo Mahayana)

Todos los seres, mis madres, infinitos como el espacio, empezando por aquellos que me son hostiles, los obstructores que me dañan y todos aquellos que crean obstáculos a la liberación y a la omnisciencia, deben ser felices, deben liberarse del sufrimiento y alcanzar la preciosa, insuperable, auténticamente completa iluminación. (x3)  

Para ello, hasta que llegue a la budeidad, emplearé el cuerpo, la palabra y la mente en la virtud. Hasta la muerte, emplearé el cuerpo, la palabra y la mente en la virtud. Desde hoy hasta mañana a esta hora, emplearé el cuerpo, la palabra y la mente en la virtud. (x3)  

Todos los seres, infinitos como el espacio nos refugiamos en los buddhas bhagavans, supremos entre los humanos; nos refugiamos en el Dharma genuino, supremo entre todo lo que está libre de apego; nos refugiamos en la sangha de los seres superiores, suprema entre todas las comunidades. (x3)    

Mi ropa, mi comida, mis medicinas y pertenencias; mis idas y venidas; mi servicio físico; acciones como sentarme o entrar en casa; la estabilidad de mi conducta; la forma tranquila de comportarme, mi buena conducta de cuerpo, palabra y mente; la contención de mis seis facultades; vestir, masajear y lavar mi cuerpo; comer, masticar y saborear; doblar y estirar las extremidades; mirar y observar; dormirme y permanecer despierto, y todas las formas de servicio que tengan que ver con el cuerpo; no hay ninguna de ellas que no esté totalmente dedicada a la omnisciencia.  

El miedo a escribir de las mujeres

Dworkinista

El miedo a escribir lo hemos padecido todas las mujeres que he conocido a lo largo de mi vida, yo misma incluida. La explicación feminista, por lo general, se limita a hacernos entender que, debido a nuestro condicionamiento en el sistema jerárquico de la masculinidad-feminidad nos han educado en la inseguridad y en la falta de auto-estima, además de hacer un análisis estructural de una falo-sociedad que valorará siempre cualquier producción cultural de los hombres a cualquiera realizada por mujeres. La solución que da el femin(-ismo) al miedo a la escritura implicaba que tenía que adaptarme a una escritura identificada con los hombres y su cultura, masculinizarla, imitarla, para poder competir en su liga. Sin embargo, creo que se puede ir más allá de esa explicación que siempre va acompañada de reivindicaciones para que haya cuotas en las artes y se nos reconozca e incluya en su cultura.

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Aguante la Universidad pública!!

Udelar aprobó un protocolo para abordar situaciones de violencia, acoso y discriminación en la comunidad universitaria https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2021/1/udelar-aprobo-un-protocolo-para-abordar-situaciones-de-violencia-acoso-y-discriminacion-en-la-comunidad-universitaria/ 💪🏻💪🏻💪🏻♀️♀️♀️

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