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Budismo tibetano: cómo cuidarnos a nosotr@s mism@s.

Video cortito de faceBuda que dedico con amor 💜 a todas esas personas ignorantes que creen que la depresión y otras dolencias psicofísicas (sí, tienen un componente BIOLÓGICO) no existen y no son más que formas de “hacerse el/la viv@” o “no querer laburar”.

Prestar especial atención desde el minuto 1:55 hasta el 2:53. No es mucho, cierto?

Ojalá nunca les pase! 💜

Namasté. 🕉️🙏🏼

Una respuesta en tiempos de violencia

Venerable Damcho

“En esta conferencia pública Venerable Damcho nos comparte cómo podemos usar las herramientas que nos brindan la compasión y el amor para conectarnos y afrontar juntos y de manera asertiva los momentos de crisis que vivimos.”

Licencia Atribución de Creative Commons (reutilización permitida)

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Historias de un gato (XVII)

El desapego explicado sencillamente.

El blog de 道

Estábamos con los regalos y las postales, esas cosas de Diciembre. Me hizo una pregunta.

  • ¿Cómo debo entender que si todo es mente, aún así, debo cuidar y compadecerme de los seres sintientes? ¿Y al revés, cómo podría apegarme a algo, si todo es mi propia mente?
  • Dime, si recibes una carta, esa carta es de papel normalmente, ¿no?
  • Sí, suele ser papel.
  • Si la carta te la escribe un amigo, dime, ¿crees que la carta es tu amigo?
  • No, claro que no.
  • Dime, si en la carta tu amigo te pide ayuda, ¿irás y le ayudarás?
  • Sí, claro.
  • Dime, si la carta en cambio, te la escribe tu amada, ¿es también papel?
  • Hombre, pues sí. ¿No?
  • Dado que la ha enviado tu enamorada ¿Te enamorarás de la carta?
  • No, ¿por qué iba a hacer eso?
  • Todo eso ocurre o no ocurre, simplemente porque sabes que la carta es papel…

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Cómo terminar un viernes que arrancó pésimo de manera excelente

Me pongo a ver cómo se quema y aromatiza mi cuarto un sahumero (no está mal escrito, es distinto a un sahumerio) y veo encenderse el celular por una llamada de WhatsApp (al cual tengo silenciado) Miro y es la Romi. Obvio que atiendo, NUNCA me había llamado Romi. Y jamás pesco una llamada de WhatsApp así. CaUsAlidades.

Amerita un paréntesis/prólogo esto.

De hecho con Romi nos hicimos re amigas viéndonos sólo UNA vez en el 2º Festival de Yoga y Música de Meditación hace 2 años en el Jardín Botánico (la foto de Ganesh la saqué ahí) Nos encontramos re perdidas en la puerta (la amiga que iba conmigo me plantó: ¡gracias Ash, me hiciste un gran favor!) y las dos íbamos a la misma charla sobre la ley de atracción. Así que nos las ingeniamos para llegar y la compartimos (un fiasco total, sabía más yo que la mina que daba la charla)

Me quedé pensando si no nos juntamos otra vez después, pero capaz estoy confundiendo con Katerin, la otra joya que me regaló la vida cuando las baratijas desaparecieron.

Después estuvimos dando vueltas, viendo lo que vendían, fuimos a una meditación a la que ella quería asistir (otro fiasco) charlando en los intervalos en que caminábamos. Como si nos conociéramos de toda la vida. En esa meditación había un círculo de rocas rodeando un fuego y, por si no lo saben, soy cleptómana de piedras. No puedo ver una sin querer traérmela a casa. Corrijo: sin traérmela a casa. Tengo de todo tipo, tamaño y color. Así que fui y pedí que me regalaran una. ¡¡¡¡Y lo hicieron!!!! No la tuve que robar, je je.

Seguimos paseando hasta que nos encontramos el puesto de sahumeros de Mei y fui totalmente atrapada/cautivada por el aroma (si quieren probar esa experiencia, les paso el contacto) y, para variar, me puse a charlar y charlar y charlar y también compré, obvio.

Al ratito Romi (agendada “Romi Jardín Botánico” porque nunca pregunté su apellido) me dice “querida” (ya le estoy sacando esa pésima costumbre) yo me voy que trabajo hoy. Intercambiamos números (todo un logro en ella porque no se lleva con la tecnología, ja ja, perdón Romi por el escrache) y se fue. Yo me quedé un rato más con las chicas de los sahumeros y después me fui a escuchar la música para meditar que fue maravillosa y pude filmar algo de recuerdo.

Y después, increíblemente, mantuvimos regularmente el contacto. Pasamos momentos complicados en nuestras vidas pero el contacto se mantuvo intacto. Y el apoyo mutuo. Fue como amistad a primera vista. Igual que con Katerin (algún día tal vez cuente cómo nos conocimos que es muy gracioso y la bella persona que es también)

Cierro paréntesis/prólogo.

¿Para qué me llama Romi un viernes lluvioso a las 10 de la noche? Para preguntarme si tengo no sé cuál canal español porque iba a empezar la película “De chica en chica” y se la habían súper recomendado y pensó en avisarme. Me hizo reír (ya con eso se ganó un premio) y le pregunté si ésta era la semana que nos tocaba ser lesbianas (ahí se rio ella), porque yo soy bisexual pero de ella no tenía idea (ni tengo) y vengo hace 3 días escuchando a la italiana Ariete que es la girl in red versión tana prácticamente en loop. O sea, estoy en una semana donde la balanza se inclina hacia mi gusto por las mujeres.

Al parecer hay una serie también o algo así, ella no lo sabía con certeza porque vive en una realidad paralela (la amo por eso) y yo en un tupper farmacológico, o sea, ambas re por fuera de todo pero no sé cómo se enteró que l@s españoles habían insistido mucho con esa peli y como se la habían venido recomendando y tiene el canal, obviamente no iba a desperdiciar la oportunidad.

¿Que por qué se le ocurrió avisarme justo a mí? No tenemos idea. De colgada que es, we suppose. Ahora la está mirando mientras yo escribo esto y mañana me da su crítica cinéfila a ver si vale la pena verla. Ya me adelantó que la actriz es conocida y bonita. Veremos si la caUsAlidad vuelve a favorecerla y yo justo tengo frente a mis ojos el celular cuando me llame por WhatsApp. O terminaré devolviendo la llamada. Chi lo sa! ¡¡¡Lo que sí es seguro, es que esa loquilla me alegró el viernes!!!

MORALEJA: vas a tener muchas baratijas a lo largo de tu vida pero muy poquitas joyas. ¡¡¡Cuidalas!!!

“En legítima defensa”

Artículo escrito por la periodista y escritora Nuria Corona Sopeña y publicado en el medio de prensa español Público (https://www.publico.es/) el 16/05/2021.

Manifestación del 8M de 2018 en Madrid. EFE

Desde el principio de los tiempos, el territorio en el que escribimos nuestra vida, ha sido usurpado y borrado por los hombres. Con total impunidad, a plena luz del día, con el silencio cómplice e incluso los aplausos desbordados, la sociedad ha permitido que nuestros cuerpos sean puros objetos de consumo masculino a la carta.

Como si fueran una parte aparte de nosotras, los usan y disfrutan sin más. “El cuerpo de las mujeres ha sido la mayor parte de la historia, espacio de dominación, violencia y enajenación”, dice la gran Marcela Lagarde.

No les hace falta ningún documento, salvo el del pacto patriarcal aprendido de generación en generación, para expropiarnos de él sin más.

Somos de su propiedad, en singular o en plural, porque nos han definido y construido según sus necesidades. Y por ser hechas según su molde, acabamos siendo la otredad.

La otredad es ser consumida como puta, es ser usada como vientre de alquiler, es ser vilipendiada en el porno, es ser maltratada por tu pareja, violada en tu casa, abusada como niña… Suma y sigue.

La invisibilidad de no ser nadie se hereda con la excusa de la tradición o cultura. En su nombre se manipula y de igual forma que se dice que los toros no son tortura sino cultura, con la prueba del pañuelo, con el velo y con tantas otras aberraciones, pasa igual.

La mal llamada cultura nos dice que venimos de la costilla de Adán, en lugar de las caderas exultantes de Eva que nos dan la vida, y por eso hacer la prueba del algodón y de ultrajarnos en nuestro sexo de hembra para comprobar que somos decentes, nos ha de dejar tan tranquilas.

Que sepan quienes se esconden y amparan en las (in)culturas machistas que como decía también Lagarde, “para el feminismo, los cuerpos de las mujeres son territorios de experiencia creativa y de emancipación”. Por eso luchamos. Para que la liberación se abra paso de una vez por todas frente a la opresión y nos liberemos todas de las cadenas.

No hace falta ser musulmana para sororizar con todas las mujeres aniquiladas por la cárcel a la que se las envuelve con el velo. Tampoco es necesario ser gitana para denunciar una práctica misógina que reduce la vida de una muchacha a la honra y la decencia. A ellos nunca se les pide explicación, pañuelo o llevar velo alguno. Ellos son libres para todo. Su libertad la pagamos nosotras con la condena del pisoteo constante a nuestros derechos humanos.

Pues bien, como brillantemente ha expresado Sonia Mauriz: “el feminismo no respeta culturas, respeta mujeres”. Y ahí estaremos siempre. Señalando la infamia, aunque por ello nos expongan y nos amenacen con violarnos o matarnos o con ir a por nuestra familia. Lo hacemos porque las feministas vivimos cada día en legítima defensa. Cogidas de la mano, nos salvaguardamos y protegemos con la palabra que siempre se nos ha negado. Somos el amparo de todas.

Sobre todo, de las que no pueden soltarse de las cadenas. Porque lo que nos pasa a una, nos pasa a todas.  No hay mayor legitimidad que defender nuestra libertad con la voz y la palabra de quienes no la tienen.

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